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¿Qué te trae por aquí?

En qué puedo ayudarte.

Hay muchas razones por las que una persona busca terapia. Puede ser que nos ocurra algo que nos descoloca por completo y otras no hay un momento concreto. Simplemente llevamos un tiempo sintiendo que algo no va bien.

Quizá has intentado solucionarlo por tu cuenta. Has hablado con amigos, le has dado vueltas, has leído cosas, has esperado a que se pasara. Y algunas cosas habrán ayudado. Otras no tanto.

Si vienes a verme, no espero que sepas explicarme perfectamente qué te ocurre. Podemos empezar por donde estés.

Trabajo con adultos, parejas y personas que viven con enfermedades neuromusculares.

Terapia Individual

Siempre me ha interesado mucho cómo las personas nos las arreglamos con lo que nos pasa.

Porque nos las arreglamos. Como podemos.

A veces desarrollamos maneras de protegernos que durante mucho tiempo nos han servido y que, sin darnos cuenta, empiezan a complicarnos la vida. Evitamos algunas cosas, nos exigimos demasiado, nos cuesta confiar, necesitamos tenerlo todo bajo control, damos mil vueltas a lo que hemos dicho o a lo que los demás pensarán de nosotros.

Cada persona llega con su propia historia y me interesa conocerla.

En consulta escucho mucho. Pregunto, por supuesto, pero no tengo prisa por llegar a una conclusión sobre ti ni por decirte lo que deberías hacer. Prefiero que vayamos entendiendo juntas qué te ocurre y, sobre todo, qué sentido tiene que te ocurra a ti.

Puedes venir porque tienes ansiedad, estás atravesando una ruptura, una pérdida o una etapa difícil. Porque tus relaciones te hacen sufrir. Porque estás agotada de exigirte tanto. Porque te cuesta tomar decisiones. O porque, sobre el papel, tu vida está bien y sin embargo tú no terminas de sentirte bien dentro de ella.

No necesito encajarte rápidamente en una etiqueta.

Me interesa más conocerte y entender cómo has llegado hasta aquí, qué has tenido que hacer para enfrentarte a las cosas que te han ido pasando y qué necesitas ahora.

A partir de ahí iremos viendo qué podemos mover.

Terapia de pareja

En una pareja pasan muchas cosas que desde fuera son difíciles de entender.

Una mirada que para otra persona no significaría nada puede empezar una discusión. Una frase aparentemente inocente puede tocar exactamente donde duele. Y después de años juntos es fácil acabar sabiendo perfectamente qué decir para acercarse al otro… y también qué decir para hacerle daño.

Cuando una pareja llega a consulta intento no buscar rápidamente quién tiene razón.

Me interesa escuchar a los dos.

Entender qué le ocurre a cada uno y qué está pasando entre vosotros cuando os alejáis, discutís, dejáis de hablar o sentís que ya no conseguís encontraros.

Muchas veces debajo de una discusión que se repite hay cosas que cuesta bastante más decir: tengo miedo de perderte, no me siento importante para ti, estoy cansado, necesito que me veas, no sé cómo acercarme a ti sin que acabemos haciéndonos daño.

Llegar hasta ahí lleva tiempo.

Y está bien que lo lleve.

No concibo la terapia de pareja como un lugar en el que aprender unas cuantas normas para discutir mejor. Es un espacio donde poder entender qué os está pasando y escuchar algunas cosas que quizá fuera de consulta se han vuelto muy difíciles de escuchar.

A veces eso ayuda a acercarse de nuevo. Otras permite tomar decisiones sobre la relación.

No parto de que una opción sea necesariamente mejor que la otra.

 

Enfermedades neuromusculares​

Hay algo que siempre me ha impresionado de las personas que viven con una enfermedad neuromuscular: la cantidad de cosas a las que tienen que ir adaptándose mientras la vida, alrededor, continúa como si nada.

Una enfermedad puede cambiar tu cuerpo, tus planes, tu autonomía y la relación que tienes con los demás. Puede obligarte a pensar antes de tiempo en cosas que nunca imaginaste que tendrías que plantearte.

Y cada persona encuentra su manera de hacerlo.

A veces con miedo. A veces con humor. Con rabia. Haciendo como si no pasara nada. Pidiendo ayuda. Negándose a pedirla. Teniendo días sorprendentemente buenos en momentos difíciles y días horribles cuando aparentemente no ha ocurrido nada.

Todo eso me interesa.

No solo cómo estás llevando la enfermedad, sino cómo estás tú dentro de todo lo que está ocurriendo.

En consulta podemos hablar del diagnóstico, de los cambios físicos, del miedo al futuro o de la pérdida de autonomía. Pero también de tu pareja, de sexo, de tu familia, del trabajo, de algo absurdo que te pasó el martes o de que estás harto de hablar de la enfermedad y hoy quieres hablar de cualquier otra cosa.

No tienes que demostrarme que eres fuerte.

De hecho, una de las cosas que más admiro de las personas con las que trabajo no es una supuesta capacidad extraordinaria para superar las dificultades. Es ver las formas, a veces muy pequeñas y muy personales, que cada uno encuentra para vivir con ellas.

Mi trabajo no consiste en decirte cómo deberías hacerlo.

Consiste en acompañarte mientras encuentras tu manera.

Cómo trabajamos

01

Primera sesión

Hablamos de qué te trae aquí. Sin formularios ni protocolos. Solo una conversación.

02

Ritmo y plan

Definimos juntas la frecuencia y el enfoque. Nada está grabado en piedra.

03

El proceso

La terapia no es lineal. Hay semanas de avance y semanas de duda. Eso también es el proceso.

Si estás pensando en empezar

Podemos conocernos. En la primera sesión me contarás qué te ha traído hasta aquí.

No tienes que decidir antes si «lo tuyo es suficientemente importante» como para venir.

Si te está haciendo sufrir, podemos hablar de ello.